Santuario de la Purísima

El Santuario de la Purísima, conocido popularmente como “el Convento”, alberga a la Patrona de Mazarrón.

El templo está dividido en varias zonas: una nave principal que se termina formando una cruz latina cerca del altar, a la que se anexan a la izquierda tres capillas y en la zona derecha otra. La fachada es muy sencilla, en la que destaca un pequeño campanario con una campana, una ventana sobre la que se puede leer “AVE MARIA”, todo de un color blanco general con líneas de color azul o de color marrón alrededor la la puerta metálica de entrada. El tejado es de teja.En el lateral izquierdo exterior hay una pequeña hornacina con una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción.

Al entrar en la iglesia, destacan el techo muy policromado, cuyo origen se remonta a los Franciscanos que decoraron profusamente en el siglo XVII-XVIII cuando se instalaron y fundaron el Convento. En la parte derecha de la entrada se puede disfrutar de un “Via Crucis” de madera y de varias placas conmemorativas del Milagro. Al fondo, el Retablo destaca por sus tonos dorados.

Galería de la Fachada y Nave Principal

A la izquierda nos encontramos la primera capilla, la dedicada actualmente al Santo Sepulcro y a otras imágenes (Santa Bárbara, Cristo Crucificado, Virgen del Cisne, Virgen de Fátima, Virgen de Lourdes, etc.). Esta capilla tiene el techo profusamente decorado y originalmente estaba dedicado a Nuestro Padre Jesús Nazareno y, según la tradición, fue el lugar donde ocurrió el Milagro de Mazarrón. El trono del Sepulcro se salvó milagrosamente durante durante la Guerra Civil.

La segunda capilla es la capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, originalmente capilla de la Comunión. En esta capilla se expone la bandera pirata, recientemente restaurada.

Galería de las Capillas de la Purísima

Por último, la tercera capilla era la capilla de San Diego de Alcalá, titular de aquel Convento franciscano, pero hoy  el sitio que ocupa imagen de la Virgen de la Soledad.

En el lado derecho, la única capilla que existe originalmente se dedicada a San Pedro de Alcántara, donde hoy está la Virgen del Carmen. También se encuenta una imagen de San Fernando, dos angeles cultodios y un icono de de la Virgen. En un cuadro se explica el Milagro de la Virgen.

En el altar mayor nos encontamos con un retablo restaurado en el año 1984, presidido por la patrona de Mazarrón: la Purísima Concepción. Acompañando a la Virgen, se encuentran los titulares de la Parroquia San Andrés Apostol y San Antonio de Padua. Debajo de la patrona, está el Santísimo y el altar.

En ornacinas frontales se pueden ver imágenes de San José, San Juan y de la Piedad. También hay cuadros de la Santísima Trinidad y otro con Jesús, su Madre y Francisco de Asís.

El retablo de madera fue destruido durante la Guerra Civil. Sólo quedó intacto la parte superior y una de las copas, lo que hoy puede diferenciarse porque el maestro restaurador ha dejado indicios. El retablo está coronado con un cuadro de la Virgen que recrea el momento del Milagro de Mazarrón.

Galería del Retablo y el Altar.

La imagen de la Purísima se conserva en una estancia llamada Camarín de la Virgen, bellamente decorado con pinturas que se han conservado desde el siglo XVIII. Fueron pintadas por los padres franciscanos. Hay bellos motivos con referencias a la música o a simbología religiosa de formas vegetales o a formas vegetales. La subida al camarín hambien conserva los suelos originales y tiene en sus paredes distintas poesías o testimonios. Ahí está escrito el Himno a la Purísima de Mazarrón.

Galería del Camarín.

Debajo del camarín, existe un osario, donde eran enterrados los padres franciscanos durante el período en que estuvieron a cargo del Convento.

Por último, está la Sacristía en el lado derecho del altar.

 

Historia del Santuario de la Purísima

Tiene su origen en una ermita dedicada a la Inmaculada Concepción, que estaba asentada en el mismo lugar actual. Mazarrón tenía, además de las iglesias parroquiales de San Andrés y San Antonio de Padua, varias ermitas: la de Santa Lucía, asentada en la falda del cabezo de San Cristóbal, la de San Sebastián y ésta de la Concepción.

Fray Ginés García en el año 1756 publica en el libro de las Crónicas de la Provincia de San Pedro de Alcántara, y en él indica que había a las afueras del pueblo dese fecha incierta una pequeña ermita dedicada a Nuestra Señora de la Concepción.

En 1549 se fundó una Cofradía bajo su título, la cual en 1550 hicieron un Templo más capaz“, es decir, más amplio. Indudablemente que ya en 1565 este templo estaba construido, pues el 22 de febrero de ese año los vecinos de esta villa se reunieron en él para elegir los cargos del nuevo Concejo Municipal.

Entre los años 1565 y 1573 se adquirió una nueva imagen que sustituyó a la primera de la ermita y se colocó en la capilla mayor. Junto a la nueva iglesia, la misma Cofradía construyó un Hospital, un complejo mayor hoy lo llamamos Asilo o Residencia, donde atender a los menesterosos de la localidad: transeúntes, pobres y enfermos desatendidos

Fue en esta iglesia donde se reunió por primera vez el 22 de febrero de 1565 el pueblo de Mazarrón para elegir sus compromisarios y para elegir los cargos del nuevo Consejo Local independiente de Lorca, y donde se siguió reuniendo periódicamente hasta que pudo tener un lugar propio para solucionar los asuntos de la administración civil de la Villa.

Sin embargo, hay una fecha de inflexión en este desarrollo histórico del culto a la Purísima, y es el domingo 17 de noviembre de 1585, la fecha del Milagro.

Mazarrón, que alcanzó su completa independencia del Municipio de Lorca y pleno reconocimiento como villa propia en 1572 con el protocolo firmado por el Rey Felipe II el día 1 de agosto, y que se proclamó en la playa del pueblo el día 7 de septiembre con motivo de las fiestas mayores de la localidad que se celebraban esos días, es en ese tiempo una pequeña localidad retirada de la costa unos cinco kilómetros. Sus habitantes trabajan en las minas sacando de ellas sobre todo el alumbre y la almagra, en los cereales, en las salinas y en la pesca, todos con escasos recursos. Su enclave es peligroso.

El Mediterráneo, que ha estado dominado hasta 1571 por las galeras turcas vencidas en la batalla de Lepanto por las galeras cristianas de la Santa Liga al mando de Don Juan de Austria, el Gran Capitán, continúa siendo abatido por los barcos piratas argelinos y tunecinos que desde las costas africanas se acercan a las españoles para arrasar, diezmar, llevarse el botín y cautivos a sus moradores. Como es de suponer, la costa está totalmente deshabitada y ahí no vive nadie pues el peligro es extremo y sin posibilidad de defensa. La Villa de Mazarrón está rodeada de una cerca que delimita el entorno de la población con una tapia construida entre casa y casa y la protege así de las posibles invasiones. Para lo mismo sirve el torreón que hoy se conoce como Molinete, que se remonta a la época d los Reyes Católicos, el mismo castillo que mandó construir el Marqués de los Vélez, del cual se conservan las ruinas y la Casa Grande del Marqués de Villena, hoy tristemente desaparecida.

Fray Ginés García Alcaraz (1754)  escribió la “Segunda Parte de la Crónica de la Santa Provincia de San Pedro de Alcántara de los Religiosos Descalzos de la más estrecha observancia de Nuestro Padre San Francisco en los Reinos de Granada y Murcia”. los frailes alicantinos se hicieron cargo después de diversas vicisitudes, en las cuales tuvo que intervenir directamente el Obispo diocesano, de la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción y fundaron en ella UN CONVENTO FRANSCISCANO a petición de las autoridades religiosas y civiles del Municipio para dar culto continuo a la Patrona.

Bajo la tutela de estos frailes franciscanos se embelleció la iglesia en 1764, ampliándola con un precioso camarín donde está colocada la imagen de la Patrona; dorando el retablo, el sagrario y el trono, pintando la bóveda de la Capilla Mayor y poniendo las cornucopias del altar.

El año 1690 se hicieron cargo de esta iglesia los frailes franciscanos de la Regla de San Pedro de Alcántara, después de diversos avatares y dificultades superados. Ellos fueron quienes decoraron profusa y preciosamente los techo del templo tal como hoy los conocemos y ampliaron la iglesia construyendo las diversas capillas laterales de Nuestro Padalá, titular de aquel Convento, donde hoy está la imagen de la Virgen de la Soledad, la capilla de San Pedro de Alcántara, donde hoy está la Virgen del Carmen, y el camarín de la Patrona.

Como todo esto ocurrió por el año 1764 en que Fray Diego Vivancos, religioso importante en el gobierno de la Orden y natural de esta Villa, mandó realizar, entre otras cosas, la decoración del camarín de la Virgen y el retablo del Altar Mayor, la decoración pictórica de la bóveda del presbiterio y la colocación portátil de las rejas de la capilla, según queda reflejado en la cartela que hay en la antesala del camarín.

Los frailes franciscanos hicieron el convento ocupando los terrenos del Hospital de la Cofradía anejos a la Iglesia, y permanecieron en él hasta 1840 en que fueron expulsados en virtud de la Ley de Desamortización de Mendizábal.

Tiempo después el convento lo ocuparon las religiosas Hijas de la Caridad, que tuvieron  allí la Tienda Asilo y el Colegio de la Purísima hasta que el año 1936 en que lo desalojaron.

La Guerra Civil causó grandes destrozos en todas las iglesias de la población. Los retablos que adornaban las capillas fueron arrancados y quemados junto con todos los ornamentos litúrgicos. Del original retablo de la Patrona sólo se conserva hoy el último cuerpo junto al techo que, por miedo al desplome, no fue descolgado, aunque sí fue destruido el lienzo que representa el don de la indulgencia de la Porciúncula. También se libró de mayores destrozos el camarín y su antesala, que conserva la misma ornamentación pictórica y suelo del 1764.

Del antiguo convento franciscano, que ocupaba la plaza del Romeral y parte de las casas que ahora están construidas en la Plaza del Convento hasta la calle del Huerto, no queda prácticamente nada, puesto que todo fue vendido cuando la Ley de Desamortización. Sólo restan los vestigios del arranque de las arcadas del claustro en lo que ahora es el patio de la iglesia. El Ayuntamiento se quedó con lo que se conoce como “Tienda Asilo” hasta fechas recientes en que la demolió a causa del estado ruinoso en que se encontraba.

En 1984 se acometió una profunda restauración del tempo principal de todos los mazarroneros, repasando sus pinturas murales, poniéndole piso nuevo y adquiriendo un nuevo retablo y nuevos bancos y empotrando la instalación eléctrica gracias al empeño del sacristán Ginés De la Cruz Cabeza de Vaca y de los miembros de la Cofradía de la Purísima, con la colaboración de económica de los fieles de la Virgen.